DOS RETOS: COBERTURA Y CALIDAD
Cursa ya en los entes legislativos una propuesta de reforma a la Ley 30 de Educación Superior, que ha sido ampliamente debatida en los medios académicos del país y que ahora empieza su curso en el ámbito político con la aspiración de convertirse en una nueva ley que regule la educación superior en el país. Hay dos temas en los que la nueva ley quiere impactar positivamente: la ampliación de la cobertura educativa y la calidad de la educación que se imparte en las Instituciones de Educación Superior.
La cobertura ha ido creciendo paulatinamente a medida que se han dispuesto mayores recursos para la educación pública y se ha diversificado la oferta privada en la educación superior. Hoy se cuenta con más cupos para los jóvenes que culminan su bachillerato, aunque son todavía muchos más los que se quedan por fuera. Una preocupación es la concentración de esa oferta educativa en las grandes ciudades y la muy escasa oferta en las regiones, especialmente en las más pobres y apartadas, generando al mismo tiempo un mayor atraso por no contar con la gente preparada para jalonar el desarrollo. El aumento de la cobertura debe ir de la mano de la oferta con equidad y los esfuerzos por la regionalización más decidida de la educación. Las universidades de provincia no siempre pueden competir en igualdad de condiciones con las de los grandes centros urbanos. Además, el sistema de educación básica y media es generalmente de más baja calidad en las regiones que en las ciudades, generando dificultades grandes para la formación profesional. Pero es laudable todo lo que hagamos por ampliar los cupos para la educación superior.
El tema de la calidad es aún más complejo. En Colombia, como en la mayoría de los países, se han trazado metas con respecto a la cualificación de la formación de los profesionales que el país requiere en el siglo XXI. Desde el gobierno nacional se han implementado acciones tendientes a que las universidades alcancen altos niveles de calidad tanto institucionales como en sus programas académicos. Esto tiene que ver necesariamente con la cualificación de los docentes, con los avances en investigación, con la internacionalización, con la vinculación universidad-empresa en busca de caminos para el desarrollo. Pero también tiene que ver con la modernización del currículo, con la flexibilización y los ciclos propedéuticos, con condiciones más humanas en las instituciones que generen mayor bienestar y satisfacción en los estudiantes. A este reto tenemos que apuntarle todas las IES en Colombia y para nosotros en la UCO es un compromiso fundamental en el que estamos empeñados y requerimos la irrestricta participación de toda la comunidad universitaria, así como de la región a la que nos debemos en razón de nuestra misión. Los próximos años nos van a exigir esfuerzos mucho más contundentes en este camino y nos señalarán retos que –con la ayuda de Dios y la cooperación de todos- nos harán mucho más fuertes y competitivos ante un futuro que se hace cada día más exigente.
Después de 28 años de servicio a la región y al país, la Universidad Católica de Oriente sigue oteando el horizonte para descubrir nuevas necesidades y potenciar respuestas acertadas, para impactar más decididamente en el desarrollo regional, para modernizar su currículo con miras a formar los profesionales que el mundo globalizado está requiriendo. Y para lograr todo esto, tenemos todos que ponernos en pie de lucha y asumir en equipo los compromisos que se nos demanden. Porque queremos ser la Universidad del futuro para una región para la que se abren todos los días insospechados horizontes.
Monseñor Iván Cadavid Ospina
Rector UCO